dimecres, 9 de desembre del 2009

conte

Car Me Lo

dimecres, 25 de novembre del 2009

Biografía [editar]El conjunto está formado por los hermanos Muñoz; David (1976) es el vocalista y Jose (1978), guitarrista y co-vocalista. Son dos jóvenes naturales del barrio de San Ildefonso del municipio de Cornellá de Llobregat, Barcelona. Son hijos de emigrantes extremeños, naturales de Zarza Capilla. Sus padres regentaron el bar "La Española", en el mismo barrio, justo delante de la comisaría de policía.

Su infancia la pasaron escuchando conjuntos de rumba muy populares en los ochenta, especialmente Los Chichos, Los Chunguitos o Bordón 4, por lo que un día su padre decidió regalarles sendas guitarras españolas. Tras varios años en el instituto, donde conocían al menor de los Muñoz como El Sabina (por irse de "gira" por los futbolines en lugar de asistir a clase), decidieron abandonar los estudios para comenzar a trabajar. Su ultimo trabajo fue en la producción de piezas para automóviles en una de las filiales de SEAT, Novel Lahnwerk, donde se gestaron las letras de las canciones del conjunto,de ahí que su primer éxito "La raja de tu falda" nombrase un modelo de Seat, concretamente el Seat Panda; y más adelante la canción: "Pastillas de Freno", inspirada en la empresa que trabajaron. De esta fábrica sale el nombre del grupo, "Estopa", debido a que su encargado les repetia mucho la frase: ¡Dadle estopa!, para que rindieran más con el fin de mejorar su productividad y no se distrajeran.




Durante esta época empezaron a tocar en diferentes sitios cercanos a su barrio, como en la plaza del barrio de San Ildefonso, de Cornellá, zona en la que residían y en pequeños locales. En 1998, se presentaron al concurso de cantautores del barrio de Horta-Guinardó, el cual ganaron con la canción "Luna lunera", unas 400.000 pts (aproximadamente 2.400€).

En esa época grabaron una maqueta con 40 canciones en casa de un amigo usando un mezclador de cuatro pistas. Esta maqueta en casete se difundió de mano en mano y en redes p2p (en formato mp3) por toda España, una vez que alcanzaron la fama.

La mujer de David tenía un profesor de natación que tenía un amigo que trabajaba en EMI, y éste les consiguió una prueba para BMG. Tras escuchar la maqueta, les invitaron a Madrid a una prueba que gustó a los jefes de la discográfica, decidiendo invertir en estos dos hermanos en la producción de su primer disco, Estopa.

,,,un conte....



                                      

    Carmelo, un niño sin sombra



Carmelo nació sin sombra. El médico se dio cuenta al instante. Se lo dijo a su padre, pero su padre no lo comprendió. Todos en su familia habían tenido sombra hasta entonces, era la primera vez que sucedía algo semejante. Miró acusador a su mujer, que no supo qué decir. A quién habrá salido, sin sombra, se preguntaba su padre desolado.

Los mejores médicos de la ciudad estudiaron su caso, pero poco pudieron hacer. Los padres de Carmelo reunieron el dinero para llevarle a otro país, donde un doctor experto en la materia había resuelto casos similares. Ha habido experiencias, les explicó, de trasplantes de sombra que se han realizado con éxito. Habrá que encontrar una que se adapte al tamaño de su hijo, a su altura, a su perfil... Pero Carmelo rechazó todas las sombras. El de su hijo es un caso particularmente agudo, les dijo el doctor mientras les cobraba la factura.

Carmelo creció sin sombra. Sus compañeros de escuela pronto se dieron cuenta y se reían de él. "¿Por qué yo no tengo sombra?", le preguntaba Carmelo llorando cada noche a su mamá. Porque tu corazón es tan grande y tu alma tan sencilla, le decía ella, que se puede ver a través tuyo. Carmelo se convirtió en un joven huraño, huidizo. Sólo salía a la calle los días nublados, cuando las nubes robaban las sombras a todos y hacían de él uno más.

Un maravilloso día sin sol, en un parque cercano, Carmelo conoció a Tulipán, tan llena de adolescencia, tan dulce, hermosa como una nube. Juntos hablaron y se rieron, buscaron complicidades y hallaron acuerdos, cambiaron miradas, latidos, secretos, hicieron un pacto sin ellos saberlo. Quedaron en verse otro día, en la esquina de Alameda con Hidalgo, junto a una farola y un puesto de flores, que atiende una anciana encorvada.

Carmelo aguardaba, sufría en silencio. Los días se sucedían soleados y en la radio decían que lo seguirían siendo durante mucho tiempo. La noche anterior a la cita Carmelo no pudo dormir. Rezó para que amaneciera nublado, pero no fue así. Aquel fue el día más radiante y despejado de cuantos se recuerdan en la ciudad. El cielo vistió esa mañana su mejor traje azul y Carmelo acudió a la cita, sin sombra y con miedo. A punto estuvo de pintarla en el suelo, pero desistió. Las horas, a su paso, habrían hecho girar las otras sombras dejando la suya en postiza evidencia. Y el miedo venció al amor. Carmelo prefirió conservar intacto el recuerdo de su maravilloso y nublado encuentro, la otra tarde, en el parque. Antes de que llegara Tulipán, Carmelo, borracho de pena, se fue para siempre.

Si hubiera estado allí cuando la chica apareció en la esquina, atribulada con retraso, Carmelo habría pensado que estaba aún más hermosa que la otra vez. Si hubiera estado allí, habría descubierto que Tulipán era, como él, una chica sin sombra, y que juntos, tal vez, podían haber vivido una vida maravillosa, de nublado porvenir, en algún país al norte, donde el sol, respetuoso con su amor, se lo pensara seis veces antes de salir.



Fernando León de Aranoa